Meteora justifica por sí mismo una visita a Grecia.
Pues bien, tanto quisieron recluirse esos monjes cristianos ortodoxos y alejarse del mundanal ruido que, hasta hace relativamente poco tiempo (un siglo), la entrada y salida a esos monasterios colgados y colgantes (24 en sus mejores tiempos) solo se lograba con la ayuda de cuerdas y poleas y, más modernamente, con rudimentarios teleféricos.
El paisaje es sobrecogedor ya que el conjunto de negros y escarpados riscos esparcidos por el valle son de una belleza inusitada. Los monasterios coronando sus cumbres son la guinda del pastel.
Háganme caso y no olviden visitarlo cuando viajen a Helenia...
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